15 de octubre de 2009

Alejandra Ziebrecht

Foto de Espacio Nuestro

Alejandra nació en la ciudad sureña de Concepción, Chile, en 1959. Es profesora, escritora y crítica literaria, integrante de la Sociedad de Escritores de Chile. Prolífica trabajadora de la cultura, ha recibido premios por su trabajo literario en revistas e instituciones. En el 2000 recibe el Premio Municipal de Arte y Cultura de Talcahuano; obtiene el premio Mejores Obras Editadas, Adquisición de Libros del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, Género Poesía, 2001. Se le otorga la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en 2001. Ha sido fundadora y directora de círculos literarios de las ciudades de Talcahuano y Concepción. En 1999 funda el Centro Cultural Miguel Hernández yen el año 2000 La Casa del Escritor VIII Región de Chile.

OBRAS

- Florilegio, 2003
- El juego del condenado, 2002
- Nochedumbre, 2000
- Diario de infancia, 1999
- A través del espejo, 1999
- Enrompecaída, 1996
- Dos poetas, 1994

POEMAS

POEMA III

No tengo más que las brazas de este libro
la confusión las llamas de este libro
(Afuera gira todo sobre el mismo eje)

Torrencial me huyo con el verbo en los labios

Yo quiero ser la esencia del libro
apresar el nombre de todas las cosas
Ahora que ahuyento este ser tan cansado
que me observa abatido en su ciclo de retorno

Breve como una página secretamente huérfana
Su braza encendida es fuego y es fatiga
No hay humedad capaz de detenerla
porque todas las puertas son escombros del silencio

Así como las palabras que caen de mi lecho
Abro mi boca al beso de los signos
a su incendio que es vuelo y delito

No estoy en parte alguna del deseo
porque todos los conceptos se estrellan en mi lengua
(Afuera los dientes trituran la noche)

La migaja del tiempo se nutre de mi mano

Escarbo ansiosa en mi último intento
por apresar el ritmo infernal de los relojes
apago la luz de todo lo venidero
y me quedo con la palabra sin tiempo ni cobija
Que me encuentra y me quema en las brazas del libro
______________________________________

CASAS TRISTES

Casas tristes
navegan sombrías
en mi calle
Tras las cortinas
vislumbro
rostros cabizbajos

La muerte bosteza
en los portales

Tenemos miedo
de ser peces a la deriva
mientras Ella extiende sus redes
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UNO ES MAR PORQUE ESTÁ VIVO

Uno es mar porque está vivo
Deambula por los andenes
con una maleta rota
(Anoche escapaba un pez
de tus pupilas)
Desterrado
a orillas de la noche infernal
enredado entre las algas
(Anoche un náufrago
gritaba en tus pupilas)



Fuentes:
- www.poetas.com
- www.facebook.com
- www.conestabocaenestemundo.blogspot.com

13 de octubre de 2009

Carmen Gloria Berríos


Carmen nació en Santiago de Chile en 1954.
En su primera publicación, "La mujer deshabitada", la soledad, la desesperanza, el aislamiento y las contradicciones del alma emergen desde las profundidades de la psiquis femenina. Varias voces de mujeres cruzan y entrecruzan susurros, lamentos, quejas, sarcasmos. ¿A quién culpar? Alguien apunta al culpable, mientras una mujer huye en otros versos hacia la muerte, en un poético intento por escapar desde lo efímero hacia lo eterno.
En "Esa urgencia de vivir" aborda la sensualidad y la sexualidad femenina en un interesante paralelo con las grabaciones de mensajes venidos desde el mundo de la religión, mensajes que hemos venido escuchando por siglos y que nos han aportado una suerte de condicionamiento negativo a la hora de consumar una relación de pareja.
En "Razones personales" angustiadas voces femeninas, enredadas en alusiones bíblicas, enfrentan sus inevitables impulsos y su erotismo, en un complicado cuestionamiento culposo. Berríos ha completado una trilogía con textos que se sostienen y que apuntan a intentar descifrar por qué no se muere de amor en estas relaciones de pareja tan extrañas y por qué se desea la muerte que en definitiva no llega cuando uno quisiera.
Para cerrar el pasado milenio, Carmen Gloria Berríos incursiona en la vida cotidiana y en el diario morir, que ella ve dolorosamente lento, en la relación de pareja, en lo precario de los afectos, en las trampas masculinas. El horizonte es un precipicio, muchas mujeres han tomado la escoba para barrer la vida, pero aquí, la mujer es la escoba, y es la vida la que barre.
Su última publicación, "Prontuario", es un libro plural que hace de la condición femenina su nudo y materia constantes. El predominio del texto breve sirve a la eficacia del rendimiento poético consistente en decir la propia humanidad a partir del reconocimiento de precariedades, en un tris del descalabro con que se imponen los desencuentros.
El tiempo cotidiano se vierte sin tapujos, pero libre al fin de insignificancia, porque la palabra es testimonio de que la vida importa, aún cuando esa vida esté hecha o deshecha de filigranas y de zarpazos. Por ende, la autora acoge resonancias, multiplica sesgos, enhebra lo olvidable con la perduración en el atento registro del habla interior. Queda, así, transfigurado lo humano, a pesar de toda turbulencia y desencanto.
La poeta se vale de materiales idiomáticos expuestos en el intercambio afanoso de cada día: la frase hecha, las convenciones públicas y colectivas, para mejor servir a la expresión personal. Unas y otras le son útiles al desenfado y sencillez que sorprende en la consumación de algunos versos o de la atmósfera que embarga a los textos. Su lucha consiste en permanecer humana, plenamente mujer, en medio de un mundo que agrede lo maravilloso por medio de actos vacíos y gestos mecánicos, más solitarios que la soledad del adiós.
Necesidad de encuentro en un mundo de artificios, desafinado e inexorable en sus procedimientos. Todo el libro es un monólogo que no se exime de hablar a la ausencia, el anhelo de conformarse a un impulso más noble que el de la categórica fuerza de gravedad que espanta vuelos.Cuestión de felicidad o asunto de desdicha es el debate expuesto una vez y otra en este Prontuario. Nada menos que sentirse desbordando hábitos, renuncios, desabrimientos, de un lado; y sufrir de continuo apagamiento, insatisfacción y afectividad que no alcanza a mentarse plenitud.
Libro de feminidad: espontáneo, grácil, sinuoso. La piel es pararrayos o primer territorio en que habla un alma. Nada de teorizaciones ni resabios programáticos. Insinuantes, los poemas se acercan provocativos de intimidad o de recuerdo de ésta, personalizados, trémulos, ingeniosos, a veces como una danza, a veces como una ocurrencia insólita. Tampoco falta el decir filoso, disminuidor, concluyente. Rasgos de humor que, siendo ligereza de ingenio, incluyen ese sobredicho del apóstrofe, emblema desencantado. Dinámico como su autora, el volumen reúne un apreciable testimonio poético: el día a día del tiempo en la sensibilidad, el de evocación rasgada y el del todavía posible; asomos y evidencias; sugestiones y decires categóricos: suma y resta de existir que, a no dudarlo, deja un generoso saldo en la columna del haber de la escritura.
Carmen Gloria Berríos dirigió el proyecto "Lectura en Tránsito" cuyo objetivo es fomentar la lectura de poesía de autores nacionales a través de la realización de diferentes acciones de arte en espacios públicos. Cabe destacar la instalación de veintiséis cuadros digitalizados, en veinte hospitales públicos de Santiago. Estos fueron creados por pintores chilenos con textos de poetas nacionales.

OBRAS
- La mujer deshabitada, 1990
- Esa urgencia de vivir, 1992
- Razones personales, 1994
- Prójimo de nadie, 2000
- Prontuario 1990-2000, 2000



POEMAS

DESOLACIÓN

Recógeme
cuando me veas en una esquina
sucia y sin nombre
ve si aún llevo mi cartera de flores
y en el caos que contiene
busca mi rosario
y pónmelo en el pecho
No dejes que repose entre pisadas
No permitas
que me cubran con diarios
__________________

CAOS

Todo el mundo
parece enfermo últimamente
o tiene
un funeral en perspectiva
El cielo cerró por vacaciones
y ya no es
sol
volantín
ni vía láctea
sólo un trapo desteñido
surcado por aviones
y pájaros de Hitchcock

No se por qué ni a dónde
emigraron los deseos
las velas y las flores
por gracia concedida
La calle me parece indescifrable
incluso las palabras de los ciegos transeúntes

Todo huele a humo últimamente
a hoguera a cigarrillo
voy vestida de cenizas
dándole
la extremaunción a las cunetas
No resisto
la solemnidad de los paraguas
los anónimos zapatos
que corren hacia el Metro
Detesto
la nata de esta leche
y el bostezo miserable que circunda
Creo
que necesito una navaja

Hay que hacerle una autopsia a este vacío.
______________________________

EXTORSIÓN

Mi ángel de la guarda
se viste en Armani
y desayuna champaña con caviar
Es el precio que le pago
Para que no me acuse a Dios.



Fuentes:
- laseleccionesafectivas.blogspot.com
- reayenvirtual.es.tl
- escritores.cl

6 de octubre de 2009

Alicia Salinas


Nació en Lautaro, Chile en 1954. Lingüista, profesora de literatura y traductora de ruso. Ha recibido el Premio César Vallejo 1987, Premio Pablo Neruda 1994, Premio Juvencio Valle 1995, Premio Fondo del Libro y la Lectura, 1996.

OBRAS
- De amor exilio y retorno, 1989
- Amando, 1991
- Mujeres de otras calles, 1994
- Entre el cielo y el fuego, 1997
- A orilla de camino, 2003

POEMAS

De cada una

De cada estrella en el cielo pende
un hilo de hielo hasta la tierra
La tierra
un frío laberinto
La luna gozosa ante el espectáculo
el viento
enamorando a las nubes
Y uno
ínfimo
bajo aquel temible trecho
de cielo helado

____________

Pateando miedos

He muerto algunas veces
otras
recorro
las calles cabizbaja
pidiendo minutos de silencio
Por todos los que como yo
mueren algunas veces

________________

Lo descubrí cuando atrapaba estrellas

Lo descubrí
cuando atrapaba estrellas
cuando en sus manos apenas cabían caracoles
de lluvia
Lo quise para mí
y lo guardé en el lugar
donde las madres guardan a los hijos
hasta que se hacen grandes

24 de septiembre de 2009

Verónica Zondek


Dentro del panorama de la poesía chilena contemporánea, una de las voces más significativas e ineludibles, es la de Verónica Zondek, que ha venido desarrollando un trabajo sostenido en el tiempo; trabajo diverso, vigoroso, que también se perfila en continuidades de líneas y preocupaciones temáticas. Su poesía da cuenta del nomadismo y de la intersección de referentes culturales, de un tránsito que se asume como condición existencial. Ubicada dentro de la generación poética de los 80, la poesía de Zondek aporta matices particulares que van desde su trabajo con el habla y la torsión de la palabra, hasta la percepción donde el ojo, la mirada, tienen un papel acentuado, reafirmándose en poderosas imágenes visuales.

Verónica Zondek, nació en Santiago de Chile en 1953, y actualmente es parte del comité editorial de Lom Ediciones.

Fuentes:
- www.chilenos.com
- www.letras.s5.com/archivozondek.htm

Obras

- Entre lagartas, 1999
- Membranza, 1995
- Peregrina de mí, 1993
- Vagido, 1991
- La sombra tras el muro, 1985
- Entrecielo y Entrelínea, 1984

POEMAS

III

Asómbrate de todas las cosas; pues todas las
Son diferentes en la vida y
semejantes en la muerte.
Marchel Schowob

El libro de Monelle

Antes
como quien descascara un muro de carey
hay un brillo primigenio.

Es tiempo y necesidad la memoria?
Un viaje?
Un velo que cubre su rostro?

Suyo el rostro se lo guarda verónica
porque a él se pertenece
a él se aferra
y protege
amarra su hueso
registro de otras huellas
caldo de otros envoltorios
crujiente delirio
manotazos y dignas batallas
sola
tan sola de otros osarios
que deja suave caer el telón
y tierna abraza su rostro hasta mullirlo
porque no quiere salir gimiente de ésta
porque ya mucho llanto le hunde la cima
de sus hombros
y una odisea la nutre desde los inicios

huella sobre huella
el embrión citadino parla su historia

________________

Carne de Mujer

No supe perdonar ignorancias
ni ojos esenciales.
No supe contentarme con el ahora
ni pude saldar cuentas con horrores demás.
Si aquí estoy es porque antes
y si antes hubo es también carne
y si hay mañana, de mi depende
y también carne para incubar
y carne la lengua que dice y no olvida
y carne los pasos que nos llevan
y carne el ojo acuoso del testigo
y carne para aumentar el polvo
que la tierra es eso no más:

polvo de hoy y polvo de ayer
y espera
y letra viva en sangre muerta
y recordar
y ser presencia

aquí confirmo
es malestar de carnes
en mujer que ha sobrevivido
de un inédito.

____________

Tiempo

Un río fluye sin origen ni conciencia.
Busca placer y chispas de alegría.
Desmonta el cuerpo en Valle Verde
y en embeleso
mira crecer los árboles a la imagen de sí mismos.
Ve cómo la vida se pierde en su comienzo
y cómo en fértil la muerte aletea.
No ve hombres
ni mujeres
ni Dios.
El tiempo se detiene sin sombra.
El tiempo acoge lo que al cuerpo no le es dado perdonar.

20 de agosto de 2009

Elvira Hernandez



La obra de Elvira Hernández destaca entre la poesía femenina de la década de 1980 por su carácter experimental, razón por la que su trabajo ha sido clasificado dentro de la llamada neo-vanguardia, grupo en el que se incluye la obra de poetas como Raúl Zurita, Soledad Fariña, Verónica Zondek y Juan Luis Martínez. Con ellos Elvira Hernández comparte no solo el mismo contexto político, ya que sus obras surgieron y se desarrollaron en medio de la dictadura de Augusto Pinochet, sino también algunos rasgos característicos, entre los cuales sobresalen el quiebre de la sintaxis tradicional y el uso de múltiples recursos discursivos provenientes del ámbito popular y de la cultura tradicional.

Elvira Hernández -seudónimo de María Teresa Adriasola- nació en Lebu en 1951, y desde temprana edad emprendió una "práctica poética" que ha alcanzado una significativa difusión nacional y continental, consolidándola como una de las voces femeninas más singulares de la poesía contemporánea chilena y latinoamericana.

En paralelo a su obra poética, Elvira Hernández ha desarrollado una considerable labro crítica, generalmente firmada con su nombre real.

Dentro de la obra poética de Elvira Hernández sobresale su trabajo "La bandera de Chile", un diario de reflexiones poéticas sobre Chile y sus emblemas, escrito en 1981. Las copias mimeografiadas de esta obra que circularon en forma clandestina durante los años de la dictadura la convirtieron en un ícono de la resistencia.

Algunos de los temas recurrentes de su poética han sido el viaje -ya sea de carácter real o metafórico-, la ciudad -vista tanto en calidad de espacio físico como de campo semántico donde se entrecruzan múltiples discursos heterogéneos- y el desarraigo o la marginalidad, entendida no solo como condición social, sino como reflejo de la situación periférica del tercer mundo.

Elvira Hernández siempre ha cultivado un perfil muy bajo, y cada una de sus identidades parece ser parte de una estrategia para reafirmar su libertad creativa y resguardar la independencia de la poesía frente a cualquier clase de poder: una actitud de resistencia frente a la cultura dominante, que también se manifiesta en su cercanía con el feminismo.

La misma autora se describió a sí misma de la siguiente manera, en lo que título una pequeña "biografía de urgencia": "No pertenece a la mayoría ni a la minoría. No es de vanguardia o neo-vanguardia, ni marginal, ni uderground. Nunca fue poeta joven. No se exilió adentro ni afuera. Ha estado ausente y ahora hace número. Se ubica desde 1951 en la Línea Sur de Chile. Se graduó con honores de Estudiante Permanente. Desde hace diez años trabaja en un proyecto de su interés: "la verdad es una mentira necesaria", para el cual no logró conseguir auspicio institucional. No tiene transbordos intelectuales. No le interesa la cultura, le interesa la luz.

OBRAS
- ¡Arre! Halley ¡arre!, 1986
- Meditaciones metafísicas para un hombre que se fue, 1987
- El orden de los días, 1991

Fuentes


POESÍA

U

...si me permite don Díaz Loyola, soy la mujer
que tuvo que inventar la pincelada china y el conocimiento
de Don Diego de la Noche y Horizonte, más otras fritangas

hace mil años
duermo con pupilas desveladas y mi traje es de noche:
un encaje de hormigas y estreptococos brillantes

los traros me sobrevuelan con trajes antediluvianos:
¡es raro! creen que soy cosmopolita

todavía recuerdo que en una copita de orina vi "Retrato
de un Desconocido" y el lago Pirehueico

que yo sepa
no he abandonado la componedura de huesos y cuerpo:
soy fisiatra titulada en la quebrada del tiempo y
me acompañan en mis paseos mentales un gato abisinio y
mi camahueto

el arte de los cuchillos invisibles tiene más pólvora
que los calendarios

¡ah! si pudiera poner un telegrama al futuro y notificarlo
de su filosofía

mi actual dirección es Av La Higuera s/n
comuna de Pudahuel

___________________

Damero

Nelly bosteza y fuma
un cigarrillo
Giovanka va ágil
con sus muslos de cuero
Marlene está en un auto
se le ve el zapato
Georgette asomada sobre su hombro
no piensa
Yazmín
sonríe
a rey muerto yo a rey puesto
Angélica pone algo de saliva
en sus pestañas
Lorena prefiere la
chimuchina
Perla quiebra su chancho
buscando monedas
Maggie se mueve apenas
carga un peón
Lorna La Joven
tiene cara de beso
Venus larga el agua

________________________________

El amanecer anunia el arribo a Quotidianía
pero yo vuelvo al aire
Un pequeño remezón da cuenta que tocamos tierra
pero yo vuelvo al aire
El capitán ordena próximo desembarco
y me evado en bolsones de aire
Los altavoces llaman a los rezagados por última vez
-entonces me desvisto-
no entrego mi cuota a Quotidianía
vuelvo al punto de partida -el aire-
y me deshago




18 de agosto de 2009

Carmen Berenguer

Carmen Berenguer nació en Santiago de Chile en 1946.
Su poesía ha sido recogida en varias antologías como "Poesía territorio actual", "Mujeres poetas de Chile", "Une antologie", "Poesía chilena desclasificada", "Antología nueva poesía hispanoamericana", entre otras.
Berenguer ha sido editora de las revistas "Hoja X Ojo" y "Al margen". En 1987 organizó, junto a otras escritoras, el Primer congreso de literatura femenina.
La obra de Carmen Berenguer no solo se limita a la poesía y a la crónica, sino que también se extiende hacia el arte audiovisual y la performance.
En el año 2008 obtiene el Premio Iberoamericano Pablo Neruda, que se concedió por primera vez a una mujer chilena.
Carmen Berenguer se define a si misma como "una poeta de la tierra". Ella misma no lee poesía, sino que "la dice". En ese contexto, sentencia que la poesía "no tiene leyes, ni deberes". Rechaza cualquier canonización. Se consiera una poeta de la tierra, no una poeta que está en las alturas.
Trata el lenguaje de una manera audaz, representa a la mujer de un modo que evidencia la realidad social, aporta una mirada diferente a las violencias y contradicciones contemporáneas. Su poesía está en contra del lenguaje establecido. Encuentra una nueva manera de integrar lo popular a la poesía.
Decidió fijar su mirada en ciertas zonas no muy visitadas del imaginario chileno; el conventillo, la pensión, el Santiago nocturno y poco "santo" que se resiste a la modernización o que simplemente no tiene visibilidad.

"Mi incomodidad ha sido sentirme en una lengua ajena, instalarme en el lenguaje que lo hago mío por pertenecer a una comunidad lingüística, pero lo vivo ajeno por sentirme intrusa", denuncia Berenguer la masculinización que, a su juicio, todavía existe en el mundo de la literatura.

OBRAS
- Huellas de siglo, 1986
- A media asta, 1988
- Sayal de pieles, 1993

Fuentes: www.wikipedia.org, www.laventana.casa.cult.cu, www.letralia.com


POEMAS

Venid a verme ahora

Venid a verme como sufro
Venid a verme los malditos

Los gusanos abren sus mandíbulas
Esparcen mi cuerpo y yo gozo

Las luces llameantes del sol
Entreabren sus rayos los labios
Vertiendo el calor sobre mi cuerpo
Dejándolo vivir ardiéndolo de a poco

Venid a ver este arder.

________________

Vampiro

Mi carne para su goce
Mi orgullo para su látigo
Mi protesta para su cárcel
Mi infierno para su edén
Mi amuleto para su suerte
Mi locura para sus sueños
Mi muerte para su vida

_________________

Bar Jaque Mate

A las minas del bar

(5 a.m.)

El devenir es un fantasma que no asusta a nadie.
(Permíteme decirlo)
con barniz amarillo
y renovado quedó el techo antiguo.

Sus espejos le devolvían el pasado.
Zócalos encubiertos con ribetes
de mierda de mosca: dejando una exudación,
a la entrega febril de una hora.

Es probable que se haya ordenado hacer el carnaval
post moderno en la Plaza,
para perderlo todo
ribeteado de estrellas en el cielo azul.

Sin duda zócalos amarillos.
Asientos de vinil y lámparas
palmeras salmón.

¿Es Satie post moderno?

(Puedo perder la vida por una nota)


30 de julio de 2009

Paz Molina


Paz Molina nació en Santiago de Chile en 1945. Pertenece a una generación de escritoras y poetas femeninas que surge en la década de los 80. Publica su primer libro de poemas, Memorias de un pájaro asustado, en 1982. Esta obra se caracteriza por realizar una crítica a valores sociales tradicionales, a través de un lenguaje poético que exhibe vínculos tanto con la antipoesía, por su tono coloquial, como con el tipo de imágenes características del surrealismo.

Paz Molina realizó estudios de arte y teatro en la Universidad de Chile. En 1980 ganó el segundo lugar del Premio Pedro de Oña con Paradero 28, novela que permanece inédita.

Obtuvo el primer lugar en los Juegos Literarios Gabriela Mistral en 1982 con la novela Apuntes para una sombra. Con esta misma obra recibiría mención honrosa en el Concurso Nacional de Novela Andrés Bello en 1983.

Ha sido incluida en numerosas antologías, entre ellas: 25 años de poesía chilena de Teresa Calerón y Tomás Harris (1995), Poets of Chile de Steven White (1985), This are not sweet girls de Marjorie Agosin (1995).

Obra:
- Memorias de un pájaro asustado, 1982
- Noche valleja, 1992
- Neruda aparta de mi esta Sombra, 1996
- La boca del miedo, 2002
- Verbosa dama súbita, 2004
- Palabra peregrina, 2007

FUENTES:


POEMAS

Fábula

Menudo el estropicio
desterrada la fábula
el convento como lujo suicida
Así anoto la duda en cada llave
Así asalto y produzco duramente

Cegado el ademán
promiscuo a la deriva y enlutado
por tanto esteta presuntuoso vestido
a tiro de metralla y que rechaza
su condición de pájaro
me hago a la vela en este asunto
me duermo quieta inútil
me crecen las memorias insolentes
doy un baile de gala y nadie
viene
_____________

Tan solamente

Yo rivalizo conmigo:
No estoy a la altura de mi condición.
Me topo con sorpresa contra mi propio yo.
Me sucede que no canto como quisiera.

Balbuceo y escucho una lejanía.
Tímidamente me alzo en lluvia.
Escojo, por no dejar, un nombre para darme.
Y no me siento interpretada.

Tab torpe como soy. Tan solamente.
Tan única y tan ella y tan dolida.
Y la gran carcajada que me gasto.
Y las ganas de ser y de quebrarme.

Rivalizo conmigo y esta pugna
vagamente grosera me invalida
las mejores gestiones amatorias.
Y mi propio amor, mi boca para el beso
mi discutible condición angélica
se me van convirtiendo en impostura.
___________________

Historias de ángeles II

Yo quiero una mujer para apagar mis ansias,
dijo el Ángel, y un gesto obsceno le oscureció el semblante.
Estoy harto de alas y miriñaques,
ahora quiero deshonrar mi estirpe entumecida.

Quiero unos pechos vastos, formidables,
en extensión incierta como pensamientos humanos;
que se hundan en ellos mis torpes manos pudibundas.
Mis antiguas plegarias han de ser beso y saliva.

Quiero una inconfesable lujuria.
Se subleva mi espíruto macilento,
mi espalda sudorosa se inclina sobre un cuerpo
que parece ardorosa convulsión del Infierno.

Quiero un goce satánico,
dos piernas que agonicen de estertor,
y dos manos que perturben mi agónico sentido.

No recuerden mis cánticos.
Mis alas están yertas.
tan solo quiero una mujer
y su nefasta dulcedumbre.



23 de julio de 2009

Soledad Fariña

Soledad Fariña nació en el norte de Chile, en Antofagasta, en 1943. Cientista política de profesión y poeta de vocación trascendental y pluma profunda con una prolífica carrera en el mundo de la poesía y el recital.

La poesía de Soledad Fariña despliega los ritos del cuerpo: percepción, sensualidad, erotismo. Los objetos de la naturaleza aparecen como cuerpos que imprimen su intensidad en los párpados y el cuerpo propio es un lugar mudo que recibe esas impresiones. Luego, este cuerpo femenino, se desdobla y se entrega a una auto-celebración, que se figura en ritos sensuales y recorridos homo-eróticos.

El crítico Juan Villegas ha señalado que probablemente Soledad Fariña sea "la poeta que, presionando y contorsionando el lenguaje, más abiertamente busca la configuración del deseo erótico y del climax sexual dentro de la poesía de la mujer en el Chile actual". Por otro lado, en sus textos se halla una voz poética móvil que se desliza en consonancia con la naturaleza, con sus animales, con los sonidos, los colores y busca la fusión con un orden natural, un orden anterior, matrístico.


Ha publicado:

- Albricia, 1988
- En amarillo oscuro, 1994


POESÍA

Me contemplo

Hemos de arder
a oscuras

me falta una vena
me falta una mano
un asa de piedra pegada
a mi alma

¿me dará un Gran Párpado?
¿me dará Ojos Blancos?

a Humberto Díaz-Casanueva

__________________________________

Mi pesada aridez se vuelca hacia su oreja
Mi hálito en su cuenca sopla ese pozo negro

ME ABRAZA ME ACICALA

Hostigando los huecos intenta otra palabra

__________________________________

Salgo loba a la calle corro
por la calle elevando remolinos
de polvo así no me ven

Abro puertas fauces llaves
dejo las llaves abiertas
las puertas abro las fauces
elevando remolinos de polvo

Así no Me ven Agazapada
a tu espalda hundiéndote los dedos

dónde llamar agoté las fichas
no hay más fichas no hay más números
dónde llamar

25 de junio de 2009

Stella Díaz Varín



"No. La poesía no es una ecuación biológica. La poesía, si tu la pudieras definir -porque es indefinible- es un arranque sentimental, es una memoria de otro arranque sentimental, nada más". De personalidad polémica y rupturista, integrante de la Generación Literaria de 1950, Stella Díaz Varín se perfiló como una voz singular y trascendente en la historia de la literatura chilena. Su poesía fue una expresión original, que plasmó su fuerte personalidad creativa y bohemia, con una perspectiva femenina.
Nació el 11 de agosto de 1926, en La Serena. El 1 de mayo de 1947 llegó a Santiago a estudiar medicina, con el firme propósito de especializarse en psiquiatría, carrera que no concluyó. En cambio se integró activamente a la Alianza de Intelectuales de Chile -dirigida por Pablo Neruda- y a los círculos culturales de la época, sobre todo a la mítica bohemia de El Bosco, donde cultivó amistad con destacados creadores nacionales como Alejandro Jodorowsky, Enrique Lihn, Ricardo Lachtam, Mariano Latorre, Luis Oyarzún, Jorge Teiller, José Donoso, entre muchos otros. En ese período comenzó a colaborar en algunos diarios nacionales como El Siglo, Extra, La Opinión y La Hora, al mismo tiempo que participó en las diversas actividades generadas por la Sociedad de Escritores de Chile.
En 1949 publicó su primer libro, Razón de mi ser. Los poemas de este volumen reflejan la vitalidad y fuerza de la poetisa. A través de imágenes sugerentes y de un lenguaje subterráneo, temas como la muerte, la soledad y el reconocimiento a la condición femenina, evidencian en este poemario la relación inseparable entre la vida y la creación poética de la escritora.
Su producción literaria continuó con Sinfonía del hombre fósil (1953), Tiempo, medida imaginaria (1959) y Los dones previsibles (1986). Este último libro recibió el premio Pedro de Oña en 1986, y su publicación incluyó un prólogo de Enrique Lihn, en el que señaló: "Esta imagen del poeta, la afición a la magia del lenguaje asociada a la realidad como acto verbal imperativo y otras características, delatan aquí -con la desvergüenza al uso de mi generación- cuentas pendientes con el romanticismo, el decadentismo y el simbolismo".
Aunque fue reconocida tardíamente por una pequeña parte de la crítica especializada, su poesía marcó nuevos rumbos en la creación poética nacional. Fue incluida en numerosas antologías, entre las que destacan Poesía Nueva de Chile (1953); La mujer en la poesía chilena (1963); y Atlas de la poesía chilena (1958).
Con una dilatada trayectoria en las letras nacionales, Stella Díaz Varín reivindicó el oficio de poeta desmitificándolo, denunciando las carencias de esta labor: "Yo creo que deberíamos preocuparnos un poco de que el poeta deje de ser una especie de ser mítico, alado y peregrino. El poeta es un ser humano con familia, con necesidades biológicas y necesidades de todo tipo, al que nadie le da boleto en ese país (...) por lo menos me gustaría que el hombre creador tuviera una base y una mínima seguridad de vida para poder seguir creando".
A pocos días de haberse hecho acreedora del Fondo del libro en su versión 2006, por el volúmen "Stella extragaláctica", Stella Díaz falleció. Sus funerales se realizaron el 15 de junio de 2006.

POEMAS

Ven de la luz, hijo

Que te ciegue la luz, hijo.
Ven de la luz;
Desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,
como especie de flor, como pájaro.
Carbón de víscera terrestre,
así como víscera de árbol.

Deja que se ensañe la luz, hijo,
Desciende como los antiguos ángeles,
como los malos discípulos,
ardiendo en su pasión, desheredados.
Así como las fieras, hijo.

Incomprendidas del río, intocadas
absolutas, tristes.
Ese será el día
-presentimiento que no quise,
tu sabes, los conoces-
que tomaré la forma deseada.

Ojo de estiércol, húmedo;
aprisionaré tu llama,
tu superficie extraceleste
tu mirada de centro obscuro,
tu trigal;
la tibia voluntad de tu piel
me ayudará y seremos.

Nunca antes pudimos.
Yo era como esas pequeñas fuentes secas.
Desciende, hijo, de la luz;
avizora es espacio,
avizora el horizonte.
La curva que deja el corazón de un muerto,
la mano que se esconde,
la mano que nadie quiso acariciar.

Seremos.
Tú y yo venidos
irremisiblemente;
unidos como dos tallos jóvenes aún;
Queriendo apenas lo que no se nos dió.
Amando
lo que la luz aconseja:
el vértigo, la hondonada, el silencio.
El color de las piedras;
tantas cosas simples y distintas.
Llegaremos a amar la contextura de Dios
tan difusa;
tan perfecta como tus pequeños ídolos.
La madera de Dios
tan bella y roja
como el corazón del veneno.
Que te ciegue la luz, hijo.
Que te atormente.
Ven de la luz, inúndate;
ten la luz y desmiente la tiniebla.
Ven, hijo, arrodíllate.
Cree en los amaneceres.
En la luz son más bellos los ojos de Dios.

Breve historia de mi vida

Comando soldados.
Y les he dicho acerca del peligro
de esconder las armas
bajo las ojeras.
Ellos no están de acuerdo.
Y como están todo el tiempo discutiendo
siempre traen perdida la batalla.

Uno ya no puede valerse de nadie.
Yo no puedo estar en todo;
para eso pago cada gota de sangre
que se derrama en el infierno.

En el invierno, debo dedicarme
a oxidar uno que otro sepulcro.
Y en primavera, construyo diques
destinados a los naufragios.

Así es, en fin...
Las cuatro estaciones del año
no me contemplan, sino trabajando.

Enhebro agujas
para que las viudas jóvenes
cierren los ojos de sus maridos,
y despericio mintuos, atisbando
a la entrada de una flor de espliego
de una simple abeja,
para separarla en dos,
y verla desplazarse:
la cabeza hacia el sur
y el abdomen hacia la cordillera.

Así es
como el día de Pascua de Resurrección
me encuentra fatigada,
y sin la sombra habitual
que nos hace tan humanos
al decir de la gente.

La palabra

Una sola será mi lucha
y mi triunfo;
encontrar la palabra escondida
aquella vez de nuestro pacto secreto
a pocos días de terminar la infancia.

Debes recordar
donde la guardaste
debiste pronunciarlo siquiera una vez...
Ya la habría encontrado
pero tienes razón ese era el pacto.
Mira cómo está mi casa, desarmada.
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
y mis libros como mi huerto,
hojeando hasta el deshilache
sin dar con la palabra.
Se termina la búsqueda y el tiempo.
Vencida y condenada
por no hallar la palabra que escondiste.

Fuente: www.memoriachilena.cl

18 de junio de 2009

Miriam Elim

Miriam Elim nació en Santiago de Chile en 1895 bajo el nombre de María Preuss. Poeta de vida triste, práctimamente desconocida y oscura, agravada por su mala salud. En 1920 publicó "Los ojos extasiados".
No existe mayor información sobre su vida, y su obra no ha sido recogida en la mayor parte de las antologías de la poesía chilena.
La fuerza expresiva y apasionada de sus poemas de amor así como el temple de desgarro angustioso frente a la muerte, hacen de sus versos un testimonio importante de la poesía femenina de comienzos del siglo XX.
En 1927, a los 33 años, acabó con su vida lanzándose a las vías del tren.

POESÍA

Imprecación

Me quedaré sola. No huyo de este dardo!
Como que mi carne sale del temblor
del sollozo largo, que dejan en los labios
la palabra buena o la imprecación.

He de darlo todo: la vida lo quiere!
como da en Otoño el árbol sus hojas;
más queda esperando que en la Primavera
serán su aguinaldo flores olorosas.

Yo no espero nada y he de darlo todo:
lo que era dulzura y era claridad.
Doy mi oro de Otoño, me abrazo al Invierno;
no habrá Primavera, ni Estío vendrá.

He de darlo todo! Me duele... me duele
entregar así mi parte de amor.
La palabra buena huirá de mis labios;
será mi sollozo una imprecación.

Los ojos extasiados

En la dulzura de esperar, se me han quedado
los ojos extasiados.
Otro sol y otra luna han de venir
y habrán de hallarme así:
Quietas las manos, antes flores de ruego
sombradas las pupilas de misterio...
Otro sol y otra luna han de tornar
sin que se canse mi anhelar!

En la dulzura de espera, se me han quedado
los ojos extasiados.

Por qué amo yo la muerte

¿Verdad que tu no sabes por qué amo yo la muerte?
Porque es el fin piadoso de esta jornada loca
en que es una sentencia el jamás poseerte
ni como a aquella flor que con unción se toca.

Porque la piedra fría con que oculte al mundo
la caridad consciente de algún piadoso hermano,
a mis huesos dará un calor más humano
que el que me den tus ojos de mirar tan profundo.

Tan profundo y mezquino...
ni una lágrima vierte de sus entrañas nunca.
El sol de su mirada mi jardín floreciera.
Por faltarme su luz está mi vida trunca.

¿Verdad que ahora sabes por qué amo yo la muerte?
Porque aunque tú me niegues todo cuanto te pido,
es muy cruel agonía el ir siempre temiendo
que despiertos mis ojos, puedan dejar de verte.
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